15.03.2025

Por qué la reconstrucción virtual en 3D del patrimonio es una herramienta científica

#ciencia #reconstrucción 3D

Últimamente se ha puesto en duda que nuestro trabajo pueda definirse como «ciencia» y, por ello, debemos dedicar todavía más esfuerzos a intentar explicar por qué la reconstrucción virtual en 3D del patrimonio es, de hecho, una herramienta científica.

Nos ha tocado vivir, por desgracia, una época en la que toda ciencia se pone en entredicho. Pasa con el clima, pasa con la medicina, pasa con la geofísica. Y, como no podía ser de otro modo, también ocurre con la arqueología. Es más, este relativismo todavía golpea con más fuerza a la arqueología o a la historia porque son ciencias sociales y, digamos, ya venían un poco apaleadas de casa. Además, se consideran ciencias «inútiles» y, por lo tanto, menos válidas o menos importantes. Convendría leer a Nuccio Ordine y su «La utilidad de lo inútil» para entender la importancia de lo no productivo y, de este modo, valorar más positivamente las humanidades.

Las ciencias sociales -aunque a algunos les pese- también son ciencias: siguen metodologías concretas que permiten desarrollar hipótesis y extraer conclusiones que aumentan el conocimiento de nuestro entorno social. Y, como tal, la arqueología también lo es. Por fortuna no es una ciencia exacta y no es replicable -de forma general- en un laboratorio. Esto, sin descartarla como ciencia, la hace, por supuesto, mucho más interesante.

En la órbita de la arqueología y del estudio de los bienes patrimoniales -como registro material que son- se puede encontrar la arqueología virtual. Se trata de una disciplina científica (con su corpus de normalización, sus publicaciones específicas y sus espacios de formación) que se ocupa del estudio del patrimonio material mediante la aplicación de las tecnologías de la informática gráfica.

La reconstrucción virtual es una de las herramientas que utiliza la arqueología virtual y se vincula con la ilustración y las maquetas reconstructivas. Sin embargo, el hecho de que podamos trabajar en un entorno tridimensional y a partir de los gemelos digitales de los bienes patrimoniales ha aumentado exponencialmente la posibilidad de ofrecer hipótesis rigurosas.

Es más, cada vez es más reconocida la capacidad del proceso de reconstrucción virtual para impulsar el planteamiento de preguntas y la búsqueda de soluciones que, de otro modo, no se pondrían sobre la mesa, participando activamente en la creación de conocimiento científico en arqueología.

Obviamente, el rigor no es una característica innata de las reconstrucciones virtuales y requiere aplicar cierta metodología de trabajo que, del modo contrario, aunque el resultado fuera atractivo, invalidaría un trabajo como riguroso. Y en este punto es donde entran las técnicas de trazabilidad científica. Éstas nos van a permitir rastrear las fuentes histórico-arqueológicas y las decisiones que nos llevan a proponer unas hipótesis reconstructivas y no otras.

Existen ejemplos históricos que nos hacen remontar los intentos de mostrar el nivel de evidencia de una reconstrucción gráfica hasta, por lo menos, el siglo XVIII. Sin embargo, no ha sido hasta comienzos del siglo XXI cuando se ha comenzado a llevar a cabo estudios amplios y serios sobre cómo representar el nivel de incerteza en una reconstrucción virtual.

Entre las técnicas que se utilizan para representar no solo los niveles de evidencia sino, también, las fuentes y decisiones que cimentan la realización de hipótesis, destacan tres:

Extended Matrix

Un sistema desarrollado por Emanuel Demetrescu que se inspira en la Matrix Harris y aplica este tipo de grafos a la reconstrucción 3D. Extended Matrix es una herramienta tremendamente útil para acompañar el proceso de creación de hipótesis y localizar siempre las fuentes utilizadas.

Escala de evidencia histórico-arqueológica

Propuesta por el proyecto Byzantium 1200 y ampliada por César Figueiredo y yo mismo que permite mostrar, de un vistazo, el nivel de evidencia de una reconstrucción. Tonos más cálidos, mayor evidencia. Tonos más fríos, menor evidencia.

Permite, además, vincular de forma efectiva los tipos de evidencia con un nivel de la misma y profundizar, por lo tanto, en el tipo de fuente utilizada para cada parte de una reconstrucción.

Unidades Reconstructivas (UR)

Desarrolladas por el equipo de Patrimonio Virtual y que, en combinación con la escala de evidencia, se convierten en una herramienta muy útil para llevar un registro y descripción efectivos de cada una de las partes de una reconstrucción.

Por supuesto, más allá de estas propuestas existen otras pero casi todas utilizan los colores para mostrar el grado de evidencia de una reconstrucción 3D (lo que, por otro lado, y a modo de autocrítica, no deja de ser problemático, por ejemplo, para la gente daltónica). Es nuestra responsabilidad extender el uso de estas herramientas -en la medida de lo posible- y ayudar a que otros profesionales las conozcan, las utilicen y, sobre todo, las mejoren o propongan otras más efectivas, pues así avanza la ciencia, de forma colectiva.

El uso de estas herramientas, por supuesto, no hace per sé un trabajo riguroso, pero permite conocer las fuentes históricas y decisiones interpretativas que hay tras él y, por lo tanto, da la posibilidad de contradecirlo, criticarlo o mejorarlo. Aportan transparencia al mismo.

Para contribuir a que cada vez puedan ser utilizados por más profesionales impartiré a partir del 1 de abril el curso de «Técnicas de trazabilidad científica para la reconstrucción virtual del patrimonio» en Koré – Formación online y patrimonio y Tecnología. Espero que os resulte muy interesante y que os suméis conmigo al debate que, sin duda, surgirá en él. ¡Os espero!