En los últimos meses hemos trabajado desde 3D Stoa, en colaboración con el Instituto de Arqueología de Mérida (IAM-CSIC), en la reconstrucción virtual en 3D del castro vetón de Villasviejas del Tamuja (Botija, Cáceres) en su momento de mayor extensión urbanística, la primera mitad del s. I a.C. ¿Queréis conocer cómo hemos desarrollado este proyecto?

El castro de Villasviejas se encuentra en un enclave privilegiado, junto a la ribera del río Tamuja, dispuesto en un promontorio escarpado que domina el cauce, sobre un terreno áspero, con numerosos afloramientos de pizarras. En ese lugar se asentó una población asociada a la cultura vetona en torno al 400 a.C. y desarrolló, década tras década, un urbanismo complejo quizás relacionado con la explotación de yacimientos de plomo argentífero de la comarca.




A comienzos del siglo I a.C., sin embargo, la insurrección de Sertorio en Hispania sacudió la península y Villasviejas creció con un nuevo recinto (el recinto inferior, en la imagen) que acogería a una de las facciones romanas en liza. Así, en el castro-oppidum estudiado por los arqueólogos y arqueólogas, convivieron probablemente soldados romanos con las familias vetonas de la población, que acogieron y se imbricaron, también culturalmente, con el contingente romano.

Gracias al uso de técnicas de arqueología no invasiva -en este caso magnetometría, georradar y tomografía eléctrica– el equipo del Instituto de Arqueología de Mérida (CSIC) pudo «radiografiar» el terreno y observar un urbanismo complejo y denso en ambos recintos de la población. Los resultados de estas prospecciones, unidos a los de las excavaciones arqueológicas realizadas en el enclave, aportan la información necesaria para hacer una primera hipótesis de reconstrucción de este castro. Fue la labor del Dr. Victorino Mayoral y su equipo.


Pero podemos ir mucho más allá y, en colaboración con el IAM (CSIC), recibimos el encargo al equipo de 3D Stoa de dar vida al castro de Villasviejas a partir de toda esta información y primeras hipótesis reconstructivas. El primer paso fue el diseño del terreno, para lo cual utilizamos la documentación 3D LiDAR del Instituto Geográfico Nacional (IGN). Completamos el modelo 3D de la orografía real con técnicas de esculpido digital y texturizado que nos permitieron conseguir el realismo adecuado.




Después diseñamos en 3D de forma optimizada los edificios que completarían la reconstrucción, mezclando estructuras con cubiertas de teja romana con otras, más tradicionales de la zona, de cubierta vegetal, tal y como nos dice la arqueología que ocurría en Villasviejas. El siguiente paso fue disponer sobre el terreno las viviendas pero también las murallas y otros elementos clave de los poblados, siguiendo en todo caso los datos arqueológicos disponibles. Esto nos permitió tener ya una primera impresión de los dos recintos diferenciados: el «pueblo viejo», en el recodo del río más protegido y escarpado, y el nuevo recinto relacionado probablemente con el asentamiento militar romano.





Pero quisimos ir más allá: para mostrar cómo pudieron ser algunas de las viviendas del poblado decidimos reconstruir la manzana de casas del Recinto A, el más antiguo, excavada por Francisca Hernández a finales del siglo pasado. Comenzamos a preparar entonces los materiales detallados de zócalos de pizarra, muros de adobe, techumbres vegetales… Todo estaba listo para viajar en el tiempo. ¿Nos acompañáis al castro de Villasviejas en el s. I a.C.?





Llegamos al castro desde el sureste. Dividido en dos recintos amurallados, el más cercano de ellos es el más moderno y acoge las guarniciones romanas y sus edificios principales: barracones, almacenes, casetas de mando…

Desde el aire se observa una arquitectura mixta: la mayoría de los edificios estaban construidos con zócalos de pizarra, alzados de tierra y techumbre vegetal. Pero sabemos que por influencia romana también se emplearon tegulae para cubrir algunas construcciones.

El recinto más antiguo, sin embargo, se encuentra al norte (a la izquierda en esta vista aérea) bien protegido por el recodo del Tamuja. Estaba densamente ocupado, y contaba con una gran avenida principal para dar acceso a todas las viviendas.

Así debió verse esta población desde un punto de vista más bajo. La avenida principal, quizás, concentró una mayor cantidad de edificios reformados y cubiertos con tejas al nuevo estilo romano.

En esta infografía podéis comprender un poco mejor las distintas partes del castro en estos momentos.

Pero, ¿Cómo fueron sus viviendas si las observamos en detalle? Para entenderlo mejor hemos reconstruido la manzana de casas excavada por F. Hernández. Se trata de casas de dimensiones reducidas, con estancias generalmente dispuestas en torno a un hogar, levantadas sobre un zócalo de pizarra y con muros de adobe o tapial revestidos con enfoscados de barro.

Gracias a esta infografía se pueden entender mejor algunos de los detalles de las viviendas:

Pero, además, nos hemos metido dentro de estas casas para observar sus objetos y comprender cómo pudo ser su modo de vida. Esto nos permite observar, por ejemplo, cómo se molían las bellotas y otros cereales en piedras rotatorias y de vaivén, pero también conocer sus espacios de paso o las estancias con hogares.








La arqueología y sus técnicas no invasivas nos han permitido conocer la potencia del castro de Villasviejas y su densidad de ocupación, pero también la forma de vida de sociedades de hace más de 2000 años y un ejemplo de relación entre vetones y romanos. Y la arqueología virtual nos permite viajar al pasado y devolver toda esta investigación de forma comprensible para todo el mundo, abriendo una verdadera ventana en el tiempo.
Esperamos que este trabajo os resulte muy interesante. Podéis saber más sobre este proyecto desde aquí. Así mismo, agradecer al IAM-CSIC su confianza en nuestro trabajo pero también a la Junta de Extremadura, la Universidad de Extremadura y el Ayuntamiento de Botija por su apoyo económico al proyecto.
Si os interesa conocer más sobre este yacimiento, no os perdáis este programa de El Lince con Botas: