Dentro de unos días vamos a empezar la tercera edición del curso online de «Introducción a la fotogrametría digital y su uso en patrimonio« que organizamos con la Universidad de Burgos (UBUabierta) y que por primera vez impartimos, de forma paralela, también en portugués. Por ahora, os dejamos con una pequeña muestra de cómo conseguir un buen modelo fotogramétrico de un cráneo humano y de qué nos puede servir posteriormente.
En la actualidad, los arqueólogos usamos un tipo de fotogrametría conocida como SFM (structure from motion) que se caracteriza básicamente por permitir una mayor libertad a la hora de llevar a cabo la toma de imágenes (no es necesario calibrar las cámaras, por ejemplo) y que resulta muy potente detectando puntos comunes entre fotografías con diferencias medias de color, iluminación, etc. Esta fotogrametría es, sin embargo, un arma de doble filo porque nos puede llevar a pensar que todo sirve a la hora de tomar las imágenes y que podemos obtener un buen modelo de cualquier modo. Ni mucho menos. El proceso de toma de imágenes es lo más importante a la hora de realizar un modelo fotogramétrico.

A la hora de llevar a cabo la documentación fotográfica para realizar el levantamiento de un cráneo es importante tener en cuenta varias cosas:

Si tenemos la cabeza separada en varias partes podemos documentarlo por separado, realizando por ejemplo un primer modelo para la mandíbula y un segundo para el cráneo. Tendremos que hacer, sin embargo, dos tomas -superior e inferior- para cada parte de la cabeza.

Una vez tenemos una correcta toma de imágenes (el número de ellas depende de la calidad que deseemos obtener, puede estar bien entre 80 y 120 imágenes) será cuando trabajemos con estas en un software de fotogrametría para obtener el modelo. Antes de cargar las imágenes en ningún software, sin embargo, es recomendable normalizar los tonos de las mismas si notamos que las fotografías han salido enrojecidas o muy oscuras, para así obtener un modelo más preciso y cercano a la realidad. Podemos usar varios software, entre ellos 123D Catch, con el que se ha demostrado que se pueden obtener muy buenos resultados se se trabaja muy bien la toma de imágenes, tal y como se ve en esta imagen de Cicero Moraes y Paulo Eduardo Miamoto:

Hay otras alternativas (como Visual SFM o Python Photogrammetry Toolbox, ambos software libre) pero quizás el software más intuitivo, sencillo de manejar y potente a la hora de ofrecer resultados sea Agisoft Photoscan. Éste nos permite además realizar el proceso de unión de mallas, creación de textura, etc. Aquí tenéis un ejemplo en el que se muestra cómo se realizan dos nubes de puntos independientes que después se alinean y unen para formar la nube de puntos completa del modelo:

La nueva versión de Photoscan, además, incorpora la posibilidad de crear un paso intermedio entre la nube de puntos y la malla: la nube de puntos densa. Ésta nos permite controlar mucho mejor la creación del modelo y eliminar muchos fallos de forma más sencilla.

Una vez tenemos nuestro modelo 3D podemos exportarlo y trabajar con él en otros software, como Blender, donde podemos llevar a cabo renderizados fotorrealistas, ortofotos, reconstrucciones faciales, etc. Las posibilidades son infinitas y esto se debe a la precisa documentación 3D que disponemos del objeto. Ya no se trata únicamente de una serie de fotografías o un dibujo arqueológico, ahora disponemos toda la información geométrica y de color sobre un modelo digital en tres dimensiones.

Un paso más, como hemos dicho, es el de las aproximaciones faciales realizadas a partir de estos modelos 3D de cráneos. Podéis ver un ejemplo en el siguiente vídeo:
[youtube https://www.youtube.com/watch?v=cZo9vLSLC1M]