Hace poco rescataba las palabras de Mary Beard criticando a los historiadores por dejarse llevar, en ocasiones por la imaginación. Hablando de una biografía de 400 páginas sobre el emperador Adriano, la clasicista comentaba:
«En pocas palabras, ¿cómo ha rellenado [el autor] las páginas? Del mismo modo en que los historiadores del mundo antiguo han hecho siempre, a través de una combinación de becas académicas, conjeturas y ficción. (…) Cuanto más salvaje es la especulación, mayor es el abanico de erudición. (…) El verdadero asunto es que esta apariencia de escrupulosa erudición resulta ser una brillante coartada para la ficción pura y simple.»
Es cierto que en ocasiones «pecamos» de fantasiosos cuando intentamos hacer un estudio serio pero, ¿qué sería de la arqueología sin interpretaciones arriesgadas? Del mismo modo, cuando se intenta llegar al espectador existen muchos caminos posibles que esquivan las barreras del academicismo, el aburrimiento y el tedio. En ocasiones, incluso, puede ser positivo recrear el pasado mediante sensaciones. Nuestra forma de relacionarnos con el entorno precisa, cada cierto tiempo, de dosis de novela y ficción que permitan acercarse de forma emocional a la realidad.
Para ello pueden ser muy efectivas no sólo las ilustraciones arqueológicas tradicionales (capaces de acompañar cualquier panel en un museo) sino también láminas en un estilo concept art, que se alejan un poco más de lo que consideraríamos un trabajo científico. Los videojuegos, en este punto, han dejado demostrada la potencia de estas imágenes. Baste recordar, en el ámbito del Patrimonio, los concept art de la saga Assassin’s Creed. Si bien algunos detalles no resultan escrupulosamente exactos, e incuso pueden ser vistos como errores históricos, el uso del patrimonio en este tipo de imágenes donde predomina la exageración y lo superlativo resulta positivo por el vínculo que se crea entre el espectador y la imagen, empujándole, en ocasiones, a conocer mejor determinado bien patrimonial.

Existen muchas imágenes que caminan entre la ficción y la historia sirviéndose de escenarios, objetos y contextos históricos para transmitir al espectador la sensación de viajar al pasado. La idea es fomentar las sensaciones que impliquen un encuentro con el viento de la imagen, el frío o el calor, el bullicio, el olor incluso. Todo esto, posteriormente, se plasma en películas o videojuegos pero los concept art por si solos siguen conservando un encanto especial.

Para el audiovisual que estamos preparando y que se centrará en las murallas medievales de Guadalajara, contamos con la colaboración del ilustrador 
Éste es el resultado final:

En los siguientes links podéis encontrar más información sobre la reconstrucción virtual de la Puerta del Mercado de Guadalajara (esta sí, científica) que realizamos hace unos meses: