La difusión científica es fundamental para hacer llegar a todos los públicos hipótesis y resultados pero también procesos de trabajo histórico que, de otro modo, resultan opacos.
El primer paso para llevar a cabo una investigación histórico-arqueológica es comenzar por lo tangible. Realizaremos entonces fotografías, planimetrías y modelos 3D del bien patrimonial, según sea necesario, para, en un segundo momento, plantear las reconstrucciones virtuales necesarias, siempre con el rigor histórico por delante.