Hace pocos días escribíamos un artículo criticando el reportaje «¿Pirámides en España?» que realizaron Iker Jiménez y Nacho Ares en Cuarto Milenio. Nos pareció que en él se ensalzaba una forma ilegal y nada profesional de hacer Arqueología y se faltaba al respeto a los arqueólogos profesionales. Desde Cuarto Milenio se comprometieron a «rectificar» y «disculparse». En efecto, en el siguiente programa dedicaron unos pequeños minutos a este tema pero, algo decepcionados, debemos reconocer que lo que vimos fueron solo «justificaciones» y nada de disculpas. Podéis ver el corte a partir del minuto 1h38: http://www.mitele.es/programas-tv/cuarto-milenio/temporada-11/programa-430/

El Colegio Oficial de Arqueólogos de Madrid ha dado respuesta a Iker Jiménez en un claro comunicado que reproducimos a continuación:
Señor Iker Jiménez,
Para su información, el expolio arqueológico está bien definido y tipificado en normativas nacionales e internacionales. Cualquier destrucción de registro arqueológico o remoción de artefactos entra en esta categoría. Ambas cosas hechas por el Sr. Abril. Sus acciones tienen dos vías de sanción; una administrativa, recogida en el artículo 74.k. de la Ley 4/2013, de 16 de mayo, de Patrimonio Cultural de Castilla la Mancha (infracción grave con multas de 6.000 a 150.000 euros). Otra penal, conforme a los artículos 323 o 324 del Código Penal (según lo que entendamos por imprudente). Así que vamos a dejarnos de eufemismos. EL SR. ABRIL HA EXPOLIADO Y USTEDES LE HAN PUESTO COMO EJEMPLO DE LO QUE HAY QUE HACER.
Si tanto se acuerda de los estudiantes, espero que entienda que su objetivo es formarse como profesionales en un ámbito que está perfectamente regulado en nuestro país. NO EXISTE EL ARQUEÓLOGO AFICIONADO, SINO EL AFICIONADO A LA ARQUEOLOGÍA. La participación pública es clave en los procesos de gestión del patrimonio arqueológico, pero eso no significa que cualquier persona sea libre de intervenir (igual que nosotros tampoco lo somos como profesionales). Intervenir significa también limpiar un terraplén. Este tipo de acciones requieren de autorización administrativa y supervisión profesional. Es así de sencillo. Los tiempos de Marcelino Sanz de Sautuola han pasado hace décadas y ya no hace falta que exploremos cuevas. Hay gente formada y profesional que se dedica a ello cumpliendo con los estándares de investigación y los requerimientos legales y administrativos.
En los correos que nos hemos intercambiado estos días con su abogado, sólo esperábamos hacerle entender esto. Lo que hicieron el domingo 15 estuvo mal y lo de ayer nos decepcionó enormemente. Porque no se trata de una disculpa, sino de una justificación. Y porque siguen cayendo en el mismo problema que cayó el programa: menosprecio de la profesión y justificación de una acción ilícita. No se están tomando esto en serio y nos molesta. Prueba de ello, que la única mención al caso son dos minutos de justificación al filo de la una de la madrugada sin rastro en las redes sociales o su web (ver fotos), mientras el reportaje del pasado domingo sigue siendo «lo mejor».
La disculpa que esperábamos requería algunos detalles:
- Reconocer el error.
- Rectificar la información.
- Darle una visibilidad similar a la del programa original.
No han hecho ninguna de las tres cosas, sino todo lo contrario y por eso no podemos menos que reafirmar nuestro malestar y seguir pensando que hoy, como hace 10 años, su interés por la arqueología se limita a lo que se limita; el misterio y la grandiosidad. Lo cual nos lleva a pensar que no sabe qué es la arqueología que dice defender y que su respeto por el patrimonio es interesado.
La palabra DECEPCIÓN se queda corta.
Un saludo.